El Mbueti y sus doctrinas
Aquilino Gonzálex de Pablo
Cuadernos de Estudios Africanos, vol. 2, pp. 69-92, 1946
Dentro del cuadro tradicional de las formas sociales negroafricanas, el Mbueti encuentra dificil encaje. Constituye, desde luego, una superación de los círculos de consanguinidad. Pero no bajo la forma habitual de cofradías profesionales, asociaciones de protección o sociedades de antropofagia. En el Mbueti se combinan, en caprichoso y absurdo entrecruzamiento-absurdo desde el punto de vista de nuestra mentalidad, claro está-, elementos de la más diversa procedencia. Es un expresivo exponente del desaquilibrio cultural en que el negro vive y un claro ejempio de cómo encaja e interpreta alguna de nuestras manifestaciones culturales. La secta del Mbueti difiere esencialmente de las tradicionales sociedades secretas, no tanto en la procedencia de las doctrinas asimiladas-muy difícil de establecer en las viejas asociaciones-o por la variabilidad continua de su cuerpo de doctrina, más o menos dogmático, como por la peculiar manera de situarse frente a los restantes círculos de socialización y a la comunidad negra en general. Tradicionalmente, las sociedades secretas negras han respondido a un criterio aristocrático. Constituían un círculo cerrado, cuyo acceso presentaba grandes dificultades. Ceremonias de compleja significación y una cuidadosa guarda del secreto mantenían en torno a ellas una distanciante aureola de respeto, cuando no de terror. La iniciación era considerada como un favor que exigía alto precio, y sólo tras un largo período en situación solicitante se concedía.
Pero el Mbueti rompe con las tradiciones. Emprende una actuación de proselitismo y se dedica abiertamente a la propaganda (aparte su balele ritual, verifican un simulacro propagandístico al cual invitan a gentes extráñas 'a la secta). Como sociedad surgida de la situación anárquica resultante del choque de culturas, presenta el Mbueti un oscuro trasfondo de subversión racial, que en las antiguas sociedades no tenía razón de existir. El proceso de reelaboración en la creación de historias, mitos y ceremonias presenta aquí unos caracteres de velocidad tales, que, en oposición al anquilosamiento elástico de las asociaciones tradicionales, han bastado unos pocos años para desdibujar casi totalmente la doctrina originaria -entendiendo por doctrina originaria la introducida por Mbá Ntutumo, primer iniciado de nuestra colonia-, que actualmente presenta un aspecto de franca desintegración caótica.
Sobre la base de una sociedad de protección, el Mbuetj, con un extraño conglomerado constituido por una peculiar interpretación de predicaciones misionales y confusas versiones de mitos del mundo antiguo, ha construido su doctrina de contornos imprecisos. No sabemos nada respecto al mecanismo de incarpóración ni a la procedencia inmediata de lo incorporado.
Ha sido señalada hace muchos años la existencia de una secta secreta, al parecer bastante reducida, de nombre muy similar. Se la localizaba en la cuenca del Congo, pero apenas podemos encontrar referencias de datos precisos. Al parecer, se trataba de una asociación de protección. Y aquí surge el primer interrogante. ¿Qué relación existe entre el Mbueti que en su actual expansión inquieta nuestra colonia con la correspondiente asociación antaño registrada en muy distintos parajes? ¿Hay simplemente una identidad de nombre, o se trata de la misma sociedad, entonces en su comienzo? Es posible, y a esta conclusión nos induce el examen de las doctrinas de la secta, que sobre una vieja sociedad secreta de protección hayan, con incorporación de nuevos elementos aportados por la actuación colonizadora de los blancos, constituido el cuerpo doctrinal del actual Mbueti. Pero sólo entre hipótesis podemos desenvolvemos. La permanente preocupación ante los brujos y medicineros, así como la creencia en los iniciados de que la vinculación del Mbueti, refuerza e inmuniza contra malévolas actuaciones, son manifestaciones que encajan perfectamente en una típica sociedad de protección. Cualquier medio de investigación que no sea el insuficiente del examen de doctrina y leyendas está de antemano condenado al fracaso. En la aniquiladora selva tropical nada deja rastro permanente. Y en la inestable mente del negro nada se fija con caracteres de persistencia. Todo está sujeto a continua e incesante reelaboración. Mitos, leyendas, lenguaje, todo en inexorable cambio.
El Mbueti fué introducido en nuestra colonia en fecha reciente. Mbá Nchuchuma fué el primero en iniciarse, tomando el nombre de Ndongo. Era del adyong de los Yembaus y del poblado de Boncho. Le acompañó en sus andanzas iniciales un negro gabonés llamado Aló (Ebanyabanga). En sus primeras actuaciones dependía del grupo de Libreville. Al principio, el desarrollo fué muy lento. La principal directriz de expansión sigue la dirección de Sur a Norte, según la línea de la costa. Se estabiliza durante cierto tiempo en dos o tres núcleos en las demarcaciones de Kogo a Rio Benito. Hasta que, y esto ya en tiempos recientísimos, se difunde con éxito creciente pór toda la zona costera, donde las formas sociales tradicionales estaban en verdadera situación de anarquía. La penetración hacia el Este, hacia los poblados pámues, ha presentado mayores dificultades. Sin embargo, aunque con carácter esporádico han podido ser señalados núcleos muy reducidos hasta en las proximidades de Nsok. Y teniendo en cuenta el continuo movimiento de negros entre la costa y el interior por razones de trabajo, no sería extraño encontrar en cualquier poblado, por muy alejado que se encuentre, algún núcleo germinal llevado por braceros procedentes de alguna explotación de la costa.
Al difundirse la secta e incrementar extraordjnaríamente el número de iniciados, la estrecha dependencia ál círculo gabonés originario se atenúa. El Mbueti va adquiriendo autonomía en nuestra colonia, y se procede al nombramiento de obispo, máxima autoridad en la jerarquía de la secta.
Sobre Mba Nchuchuma recae el nombramiento. Poco a poco van nombrándose las jerarquías de la secta: los nima, especie de sacerdotes, grado que sólo tras largo tiempo de iniciación se logra; los ekombe, de complejas funciones, especie de maestros de ceremonias. Por bajo de ellos, la masa de iniciados, los banchi y los catecúmenos, ngusé. Pablo Mikose (Nsama), de los esabeng; Alfonso Bitomo, de Ofac; Alfonso Mba, de Evá; Angel Nchumma y Mimi Mitomo, han sido los más destacados dentro de la secta. Alfonso Bitomo fué nombrado obispo a la muerte de su padre, Mba Nchuchuma.
Al difundirse la secta va perdiendo cohesión y deformándose su doctrina, nunca muy diferenciada, que se diversifica en múltiples variantes. La disciplina se resiente, y ciertas medidas punitivas con que se intenta reforzar rebasan los límites de lo permitido por las autoridades coloniales. Los cismas son frecuentes, y a veces cristalizan en capillitas de alguna consistencia. Un matiz, cada vez más acusado, de vago nacionalismo racial va tiñendo las actividades de la secta. ¿Está ésta a punto de deshacerse en el caos, o asistimos a una crisis que la transformará en una sociedad de finalidades primordialmente políticas y antiblancas, al estilo de los numerosos grupos que hoy inquietan toda el Africa negra? ¿Actúa en nuestra colonia con la independencia de que hace gala, o está coordinada con núcleos afines, bajo idéntica o distinta designación, de las colonias vecinas? Sólo una paciente investigación sobre el terreno podría darnos la solución a estos elementales interrogantes.
Y un último punto. ¿Cuál debe ser la actuación colonial ante las actividades de la secta? La persecución sistemática, en ciertos casos ya intentada inconscientemente, sólo había de producir un reforzamiento de la cohesión interna, evitando la natural desintegración. Por el contrario, creo que ante el Mbueti sólo caben dos soluciones: acelerar el proceso de disgregación, introduciendo elementos perturbadores y fomentando las disensiones internas, o utilizar la secta para ciertos fines de política colonial, controlando efectivamente la dirección u orientándola hacia objetivos predeterminados.
Para todo ello, el conocimiento de la secta es absolutamente preciso. El empeño de querer ignorar de terminadas manifestaciones del medio en que se actúa sólo trae como consecuencia el ser desbordado por la realidad ascendente. Aquilino González de Pablo nos ofrece aquí una extraordinaria aportación al conocimiento de una de las manifestaciones de nuestra realidad colonial de más difícil acceso para el blanco. Nunca hasta ahora hemos podido llegar al conocimiento del Mbueti de una forma tan directa y total. Los relatos están tomados directamente de negros interesados, y se ha intentado, en lo posible, conservar su estilo peculiar.
L.T.I.
1. Historia de los angeles rebeldes
Maguma creó el Changue (mundo). Creado el Changue, a un grito de Maguma cobraron vida los distintos animales y plantas de que fué poblado. Seguidamente hizo aparecer a los ángeles. Al primero de éstos, Moangadecaso, entregándole un anillo de oro, le puso a su frente como capi de todos ellos.
Para probarles les ordenó limpiar finca cubierta de flores, bajo la vigilancia de Moangadeca, al que recomendó no chillarles para que no trabajaran tanto y no se cansaran. Engreído por la distinción, Moangadecaso, antes de empezar el trabajo, llamó ante sí a todos los ángeles para que de rodillas pasaran besándole el anillo, como habían hecho con Maguma al despedirse.
Entre los ángeles salió un grito de protesta que fué recogido por Yanamuyengue, quien se acercó a Moangadecaso y le dijo: "Tú no puedes hacer que te besen el anillo porque aunque lo lleves no eres Maguma." Esta protesta dió lugar a la formación de dos grupos, uno integrado por los que siguieron a Yanamuyengue y el otro constituido por los que habían besado el anillo a Moangadecaso. Se avivó la discusión entre ellos y parecía que se iba a hacer pelea. Moangadecaso suspendió el trabajo y fueron todos a presentar la palabra a Maguma. Enterado éste por Yanamuyengue, cogió mucho enfado y dando un manotazo en el suelo abrió un hoyo grande del que comenzó a salir un fuego muy vivo.
A los ángeles que habían permanecido fieles uniéndose a Yanamuyengwe mandó que fueran arrojando al fuego a quienes besaron el anillo de Moangadecaso. Y así lo hicieron. Por último condenó a éste al mismo castigo. Pero los ángeles fueron incapaces de vencer a Moangadecaso. Maguna entonces trasladó el mandato a Yanamuyengue. Como éste se quedara sorprendido de que se le pidiera a él solo lo que tantos otros no habían podido hacer, Maguma le dijo: "Tú, tíralo, que yo te daré fuerte." Y así sucedió. Moangadecaso desapareció entre las llamas y los ángeles buenos pudieron regresar al poblado.
A la puesta del sol podían escucharse desde allí los gritos humanos que procedían del hoyo ardiente o Mayuba. Un animal, ibobo, que es como gato, fué mandado por Maguma para ver lo que pasaba. Pero había tanto fuego en mayuba que ibobo fué cegado y nada pudo saber. Al siguiente día, Maguma, contemplando cómo el fuego iba devorando a los ángeles malos, así, sin hacer nada, sin sufrir éstos tanto, tomó otra idea y en consecuencia ellos son los que a partir de aquel momento elaboran el hierro, hacen los barcos, todas cuantas cosas transportan éstos e incluso las medicinas; pero éstas, sin embargo, no pueden curar mientras Maguma no les dé esa virtud.
Moangadecaso se vió por esta causa al frente del changue trabajador. Está situado muy a lo lejos, en el fondo del mar. Moangadecaso lo organizó haciendo numerosos hoyos en los que distribuyó a sus gentes, agrupándolas segun la clase de trabajo. Para la dirección de éstos escogió al ángel Mandabakua, al que puso dos auxiliares o capis: Ayibembe y Ayibido.1
II. El pecado de Mienva
Maguma, después de crear el Changue, fornió los primeros seres: Nvié y Mienva.
Para Nvié utilizó una mezcla hecha con palo alam, massa (fruto craso) y tierra. Mienva fué formada con una costilla de Nvié, eboka, massa y tierra.
Maguma, con un cuchillo, ngonotoro, le quitó un trozo de carne y así se hizo la boca (este trozo al caer al suelo se transformó en el animal eyok, especie de babosa). Los ojos le fueron abiertos con agua de la caña de azúcar, tapando las dos pequeñas oquedades con trozo de cristal, para que por ellos pudieran asomarse los dos niñitos que en su interior colocó. La nariz se debe al trabajo de estos dos niños y es como fuelle, que al abrir o cerrar los ojos aspira o expulsa el aire. Las orejas, mató, son comó las asas de la olla y sirven para que mediante ellas se pueda agarrar la cabeza. El corazón es la casa de edimu (el alma), y en un depósito que lleva en su interior se conserva la sangre de Maguma. Está dotado de ocho nervios de tonalidad distinta y merced a los cuales, lo mismo que sucede con las cuerdas de la guitarra, la persona puede hablar. Cuando alguno de ellos está roto, al moverse no da sonido a la palabra. Y así, si se pretende decir cayuco se dirá nsala. Edimu está guardado en el corazón y formado con sangre de Maguma y polvo de oro. Pues hallándose Maguma un día trabajando con ngonotoro un anillo de oro, el polvo o raspaduras que iba arrancando se depositaban sobre la túnica. Contemplando este polvo saltóle la sangre de la nariz y de la mezcla formó el alma. (Sin edimu nadie puede vivir. Cuando éste, arrastrado por la sangre del corazón, sale del cuerpo, el hombre tiene que convertirse en cadáver.)
Nvié y Mienva vivían contentos y sin pecado en Chaqueyengue, el paraíso, sin otra preocupación que su finca y la de permanecer fieles al mandato de Maguma. Un día fueron descubiertos por gentes de Moangadecaso, y así éste se enteró de que fuera de mayuba había otros seres que vivían felices y sin hacer nada. Decidió enviarles a uno de sus capataces, Ayibembe. Este abandonó mayuba y llegó al Chaqueyengue. Arrastrandose se acercó a Mienva, que estaba sentada al pie de un árbol, y sin dejarse ver la habló así:
-¿Cómo tú siendo mujer puedes estar así, sin hacer nada?... Tú tienes hombre y debes fornicar.
Mienva le responde:
-Tú no me traigas tonterías de pecado, porque Maguma nos ha dicho que tenemos que esperar y no hacer nada mientras él no lo ordene.
-Maguma trata de engañaros como engaña a todos... Hombre y mujer no pueden estar sin hacer nada... Si dice que es pecado y no os deja hacer es porque teme que cobréis más fuerte y lleguéis a mandar más que él...
Dichas estas palabras, Ayibembe desapareció. Y poco despues Mionva se reunió en la casa con Nvié y pecaron. La palabra de Nvié y Mienva no fué, pues, de manzana, como dicen los padres de misión. Su pecado consistió en no esperar y desobedecer el mandato de Maguma.
De Nvié y Mienva nació Divenga, también llamado Kumbe, el sol. También le nacieron otros dos hijos y con ellos vivian en Chaqueyengue. Un día Nvié y Mienva se fueron a visitar la finca y dejaron a Divenga al cuidado de sus dos hermanos. Divenga tenía brujo y mató a los dos. Cuando Nvié y Mienva volvieron y encontraron muertos a sus hijos presentaron la palabra a Maguma. Maguma hizo llamar a Divenga y con mucho enfado castigó su pecado, condenándole a caminar de espaldas y que fuera alumbrando por detrás el brujo que llevaba, dentro. Le dijo también: "Tú como mala persona vas a matar a cuantos hagan mal en esta tierra." Y así, rodeé su cuerpo de anzuelos que son como fuego. Durante el día Divenga pasea por Nchombo, el cielo. Pero al oscurecer va corriendo hasta donde el Nchombo se junta con la tierra y bajándose por las palmeras (que se tiñen por esto de amarillo) marcha por todos los poblados enganchando con sus anzuelos a las personas que encuentra malas o enfermas. En esto cumple la voluntad de Maguma.
Al multiplicarse los seres por el pecado de Mienva, Maguma, metiendo mano en su costado, sacó cuerda de oro, tierra, ceniza y carbón y, arrancándose una costilla de su pecho, formó con todo ello dos niños: blanco el uno y negro el otro. Les hizo llamar y pasar a su habitación, donde había una mesa y dos sillas, una de ellas tosca y otra de distinción. Invitados a sentarse, el niño blanco lo hizo en ésta, dejando al negro en la del país. Maguma les mandó retirar y colocando sobre la mesa libro, papel, lápiz, hacha y machete, les ordenó acudir de nuevo, dándoles a escoger. El niño blanco se apoderó del libro, papel y lápiz, y el negro recogió el hacha y machete y se fué a jugar al bosque. (Por esto, el niño moreno tiene que pasar por escuela para aprender a leer y escribir, mientras que el blanco lo sabe ya al nacer.) Al despedirse, Maguma les llamó y les dijo: "Yo me voy... Me subo al Nchombo... Vosotros quedaréis aquí sentados en esta tierra... Si alguna vez queréis hablar conmigo preparad fuego y por el humo sabré vuestro deseo." Días después el niño blanco quemó su oveja, y Maguma pudo oír y saber de su promesa; pero en cambio el niño negro, en lugar de quemar oveja, quemó cabra, perdiéndose el humo bajo los palos del bosque.
III. Jesús y la eboka
Por medicina de Maguma, Jesús nació de Dinyae y fué bendecido en toda su gracia. Tiempos atrás hubo una palabra entre José el Carpintero, Mosingue, y otro José más joven, que se disputaban casar con Dinyae. Llamados por Maguma, les hizo recoger a cada uno un palo seco del bosque, que en su presencia plantaron en la tierra. Dos días más tarde comparecieron de nuevo y pudieron apreciar por sí mismos que el palo plantado por Mosingue estaba como bastón y florecido, mientras que el otro se mantenía tan seco como cuando fué plantado. Maguma, apareciéndosele a Mosingue, le dijo: "Tú has visto que hice un milagro para que puedas casar con Dinyae y por ello te entrego este palo, ochunga, para que marches con él por el Changue, y con una taza recogerás la sangre de todo banchi (iniciado en el Mbuetí) cuando trate de arrancarlo del bosque."
Nacido Jesús de Dinyae, escogió para su trabajo siete apóstoles y con ellos trabajó por espacio de seis años, muriendo al séptimo. Llegó a este Changue con intención de dar una cosa al moreno, pero por envidia que le hizo Herodes murió sin poder cumplir su deseo. Al morir despidió a sus apóstoles, encomendándoles que al tercer día de su entierro llegaran a su sepulcro y recogieran cuanto encontrasen.
A los cuarenta días de su muerte bajaron los ángeles a recoger su cuerpo y subirlo al Nchombo. La sangre que se iba derramando fué cayendo sobre las ramas y hojas del árbol nñemba, tiñéndolas de rojo. Ningún banchi podrá cortar este árbol (en sus raíces guarda la cabeza de Nvié, que de ser vista por un banchi le producirá la muerte instantánea, mediante el fuego que sale por sus ojos).
Hallándose Jesús colgado en la Cruz por maldad de los judíos, su Madre Dinyae estuvo durante un año sufriendo sin probar bocado ni beber cosa alguna. Compadecido Jesús trató de hacerse oír, gritando: "Mamá... Mamá... estoy aquí... que no he muerto..." Pero Dinyae no ve, no oye, no entiende. Solamente llora. Jesús entonces acude a Maguma suplicando: "Mamá va a morir sin verme... Dame algo para tranquilizarla y calmar su llanto."
Maguma entregó la eboka a Jesús para que a su vez éste se la diera a Dinyae. Marchando a casa de su Madre dejó la medicina en una caja y vuelto a la Cruz gritó: "Muévete. Vete a casa, toma lo que está en caja en la mesa y espera." Llegada a casa, Dinyae tomó la medicina y al momento prorrumpió en gritos de sorpresa: "¡Oh! ¡Oh!... ¡Jesús! Aquí está mi hijo..." Y poniéndose de alegría, vistió sus mejores ropas, tomó buena comida y se echó a la calle para dar a conocer su dicha. Extrañadas las gentes, preguntábanla al paso: "Dinyae, ¿qué pasa?" "Son cosas de la vida-les iba contestando-, ya estaba harta de ayunar y padecer." Más tarde volvió al lado de Jesús para decirle que aquello que la había dado le causó mucho bien, que era cosa muy buena y que se debía dar a las demás gentes para que pudieran verle y así vivir sin hacer mal. "Tú ya sabes, hijo, que el moreno no cree porque no te conoce, porque él ignora que tú existes".2
IV. El sacrificio de Manchuco
Cuando Maguma se dió cuenta de que la adoración del niño negro, por quemar su cabra y quedar el humo en la selva, le había pasado desconocida, les dió a los morenos el palo alam. Se formó, al parecer, con suciedad de la mano izquierda de Maguma y lo dió con intención de que los morenos le vieran y pudieran aprender las cosas del Changue. Pero el palo alam cayó en manos de brujos y medicineros y, por esto, cuantos lo comieron no pudieron ver a Jesús, pues había perdido sus virtudes. Por ello Maguma dejó el alam para estos brujos o medicineros y dió a conocer la eboka entre los demás morenos.
Y así, Maguma llamó a Manchuco y la hizo llegar hasta él. Manchuco era una mujer de la tribu Bakui y originaria del poblado de Tambanapuya. La acompañaron tres gentes de su misma tribu: Kambi, Ndondo y Baybay. Recibieron de manos de Maguma la eboka, con el encargo de propagarla y darla a conocer entre morenos.
Acordaron estas gentes que, como escogidos, no podían hacer vida en común con los del poblado y encomendaron a Manchuco la construcción de un cubierto, Abeng-eboka, en lugar oculto o disimuladodel interior de la selva. Durante los trabajos se vieron obligados por fuerza a convivir con las gentes de su tribu, y Manchuco se dejó conquistar por Machupia, con quien llegó a hacer vida marital.
Todos los días, con el pretexto de trabajar en finca, Manchuco dejaba a su amante para dedicarse a la construcción del Abeng-eboka, y para evitar la compañía de Machupia, que siempre trataba de acompañarla, hubo de esquivarle con múltiples pretextos. Pero un día, siguiéndola los pasos, Machupia se encontro ante el cubierto, siendo sorprendido cuando contemplaba éste por las tres gentes compañeros de Manchuco. Llevado por éstos al interior de la Abeng-eboka, fué iniciado. Le dieron a tomar la eboka y así Machupia pudo ver a Maguma y admirar las cosas del Nchombo.
Más tarde, acabada la construcción de la Abeng-eboka, Manchuco y Machupia quisieron separarse para trabajar por la eboka. Pero Kambi, Ndondo y Baybay exigieron de Machupia el pago por su iniciación. Manchuco fué al poblado y trajo gallinas. Kambi, Ndondo y Baybay las rechazaron, diciendo: "No queremos gallinas." Marchó Manchuco nuevamente al poblado y se vino con cabra. También le fué rechazada, diciendo: "No queremos cabra." Entonces les dice Manchuco: "¿Cómo va a ser esto? No queréis gallinas.., no queréis cabras... ¿cómo vamos a pagar?" A lo que aquellas gentes contestaron que sólo podían cobrar recibiendo persona. Así Machupia entregó a su amante Manchco, que fué sacrificada por las tres gentes que con ella habían recibido la eboka de manos de Maguma.
Manchuco no fué muerta como cabra. Le ataron dos cuerdas de bosque por los tobillos y se la colgó de un palo boca abajo. No cesó de llorar y protestar, gritando que cómo se podía hacer eso con ella habiendo sido la primera en recibir la eboka. Y al ver que a pesar de sus lamentos y quejas iba a morir se encomendó a Maguma y le pidió la bendición.
Entre las gentes de Bakui (Kambi, Ndondo y Baybay) y Machupia se convino no enterrar su cadáver y hacer del mismo como una estatua, cortándolo brazo y piernas y dejando el busto sobre el suelo, erguido. (Surge así la ubaka, que se formaba clavando cuatro huesos distintos en el suelo para sobre ellos colocar el tronco de un esqueleto con sus vértebras y costillas. Este extraño aparato se toca con dos pequeños palos llamados mvias).
Machupia con las otras gentes, llevándose la ubaka y provistos de ngomá (especie de arpa de siete cuerdas derivada de aquélla), se dedicaron a recorrer el mundo, propagando por cuantos lugares atravesaban que eran portadores de la eboka, la medicina para ver a Jesús y dar a conocer las cosas del nchombo.
Más tarde Manchoco-Baybay, marido de Manchoco y de la que vivía desde hacía mucho tiempo alejado, recibió la eboka, descubriendo que su mujer había muerto en manos de Ndondo. Fué éste quien le inició y al exigirle en pago la entrega de una persona, Manchoco le dijo: "¿Cómo va a ser esto?... Tú sabes que no tengo persona, ya que hiciste morir a mi mujer Manchuco. Si quieres persona debes coger tu criatura.. ."
Y así sucedió. Ndondo sacrificó a su hija cortándola el cuello. Su cadáver lo enterró en la selva. Más tarde desenterró el cadáver, llevándolo a la Abeng-eboka. Puso sobre un trozo de sábana a la cabeza y, tras simular haber hablado con ella, con un cuchillo fué separando la carne de los huesos, que después de ser cocinada por una mujer fué comida por gentes de la tribu Bakui.
La muerte de esta criatura sólo fué conocida de los banchis e ignorada por mujeres y niños. Sus huesos fueron enterrados en el interior de la selva.
Enterado Maguma del sacrificio de esta criatura, hizo llamar a las gentes de Bakui y con mucho enfado les reprendió duramente, advirtiéndoles que no les había dado la eboka para matar gentes, sino para poder verle y ofrecer la medicina o remedio de sus males. "La eboka os enseñará todo cuanto Jésús no pudo enseñaros por morir antes de llegar al país de morenos. Para lo sucesivo yo os dejo gallina y con ella debéis celebrar vuestras fiestas."
V. La luna y las estrellas
Ngonde, la luna, es una casa de cristal con tres habitaciones, de cuyo cuidado está encargada una mujer llamada Eñepá Ngonde. En la primera habitación hay un dormitorio; una palangana con criatura dentro en la siguiente, y en la última un pozo. Este pozo, etoki, está destinado al baño de Ngonde y su origen es debido a que tras el pecado cometido por Nvié y Mienva, Maguma castigó a ésta a que la fuera royendo el vientre la mosca buiyok, hasta hacerla brotar sangre. Mandada recoger esta sangre por Maguma, dispuso que se depositara en el etoki y que Ngonde permaneciera en el mismo por espacio de dos días consecutivos. Por esta razón nadie durante esos días logra ver a Ngonde, la que al dejar el baño aparece cubierta de sangre.
La sangre sobrante después de ser lleno el etoki fué tirada por Maguma sobre el palo mongobi, que a ello debe su coloración roja. Este palo es utilizado por los banchis para su adorno y también obligatorio que el catecúmeno Nguse se pinte con sus raspaduras la frente para quitarse el pecado y estar en condiciones de tomar la eboka.
Las estrellas son como lámparas encendidas que de noche cuelgan del nchombo. Están distribuidas en tres grupos y pasan sucesivamente unas tras otras. Una de las de mayor tamaño, Guianadisanga, está formada por el cuerpo de Mienva y es encendida al acercarse la madrugada para recordar la hora de su muerte y no hacer olvidar a moreno que ella, como primera mujer, ha creado todas las gentes. En el momento de su aparición suele surgir un frío que paraliza todo.
Otra estrella, Oyengweyengue, alumbra el recuerdo de la mujer Manchuco, la primera en comer la eboka y morir por ella. Y una tercera estrella muy cerca de Ngonde representa a la hija de Ndondo, sacrificada por su mismo padre y a la que se hizo una casita alumbrada por una bombilla.
VI. La iniciación
Al que muestra o expone su deseo de ingresar en la secta se le distingue con el nombre de nguse. Ha de confiar este deseo a un banchi y éste queda obligado a hacerlo público en el Abeng-eboka. Si se decide su admisión, durante la noche y con los ojos vendados será traído al cubierto y sometido a interrogatorio. Si las contestaciones complacen a la mayoría de los banchis, se acuerda darle la eboka. Sacado del cubierto y quitada la venda que le cubría en los ojos, se le deja internar en la selva hasta que logra dar con la planta ochunga. Al tratar de arrancarla procurará hacerse sangre en el dedo meñique de la mano izquierda. Su padrino, es decir, el banchi que preconiza su admisión, está obligado a recoger esta sangre. En su defecto lo hará el ekambo, especie de maestro de ceremonia de todos los ritos de la secta.
Más tarde el ekambo le va explicando la costumbre del Mbueti, y al final, como dirigiéndose a Jesús, dice: "Este viene porque quiere verte; si no tiene pecado, enséñale tu cuerpo" (esta parte de la ceremonia acostumbra a realizarse al margen de un pequeño río).
El padrino, sentándose en una silla, se colocará al lado del nguse, que lo estará en la tierra, sobre una piel de gato montés, nseng, y cogiendo un plato lleno de eboka le irá dando ésta hasta que muestre señales de embriaguez o mareo. Al perder el conocimiento o, al menos, el dominio, es levantado del suelo y, cogido por dos banchis, se le lleva hasta la entrada del cubierto. El ekambo, haciendo un pequeño hoyo en la tierra, introducirá en él el palo ochunga, al que en la parte inferior se le habrá colocado un trocito de cráneo perteneciente a un banchi muerto, verterá la sangre del nguse recogida de la herida del dedo meñique y, por ultimo, cogiendo una gallina, le arrancará la cabeza, dejando caer la sangre en el hoyo. (Esta mezcla de sangres palo ochunga y trozo de cráneo da lugar a la actuación de la mujer Mutunga, que, por voluntad de Maguma, está dotada de edimu y carece de cuerpo. Sentada a la puerta del ncombo, vigila a los banchis y va anotando en un libro cuanto de bueno y malo hagan después.)
Introducido el nguse en el Abeng-eboka, se le deja al pie de la columna, akom, y entre ella y la hoguera, yiek. Cuando presenta signos de querer vomitar, interviene una mininga que, provista de una piel de nseng (gato salvaje), le va limpiando y secando las lágrimas hasta que el cuerpo quede frío y presente el aspecto de un muerto. Interviene entonces el obispo, que tras de tocarle en el hombro y muñeca ordena que sea levantado por tres banchis que, después de darle tres vueltas alrededor del akom y del yiek, le dejan sentado cerca de éste, sobre una piel de nseng. (A veces suelen poner también sobre los ojos del nguse unas hierbas (ebama), machacadas y mezcladas con agua.)
Cuando ofrece señales de recobrar el conocimiento le son des tapados los oídos y, en su caso, los ojos; se le acerca el bene (tocador del arpa) con el ngomá, que, colocada sobre la cabeza del nguse, pasará tocando de uno a otro oído. Por último, el ekambo, mostrándole un espejo, lo romperá mediante un tizón encendido, simulando así la acción de nsalang, el relámpago.
Entonces el ekambo, llamando al nguse por su nombre, le dice: "¡Eh! ¡Eh! ¿Qué has visto?..." El nguse, aun como en estado de sueño, relata lo que vió. Por ejemplo: "¡Ah! ¡Ah!... No se dóndé estoy, nunca vi mundo tan misterioso... Veo a papá que es blanco, a mamá del mismo color, a todos mis familiares muertos transformados en blancos...
Sus pueblos no tienen comparación con los que hasta hoy me eran conocidos... Papá indicóme que le siguiera; me llevó por un camino como de potopoto, atravesé por divongui (el cementerio), encontré a los gokos (primeros brujos y medicineros), llegué hasta Ntuli (campo que habitaron los muertos), que cuida un pájaro, odesamyo. Descubrí un camino muy grande y, siguiendo por él, una casa pequeñita habitada por Nvié y Mienva. Nvié estaba tocándose las tripas, que tiene amarradas en el cuello y en los dedos de los pies como si fueran guitarra. Mienva se entretiene frotándose el muslo por el brazo y haciendo enchingo (adorno rojo que usan los banchis) de la sangre que brota. Un tronco de árbol, moco abendó, cortado se atraviesa en el camino. Lo vigilan dos hombres gigantes, que levantándolo sobre sus hombros me permiten pasar. Llego a un lugar de donde salen tres caminos: uno de oro, blanco el otro y negro el tercero.
(El de oro está reservado a los banchis y llega a la casa de Jesús; el blanco está destinado para los que siendo buenos no llegaron, sin embargo, a conocer la eboka y, por tanto, la verdad del changue. En su final se halla la cárcel, en la que se deben pagar los pecados cometidos. Si los familiares del fallecido carecen de dinero nunca podrá salir de la cárcel; mas, en caso distinto, pueden conseguir el perdón de sus pecados si el más anciano de sus familiares entrega una cantidad al Echambi-pongo. E1 camino negro conduce al infierno y allí han de ir a parar los brujos y medicineros.
Al seguir por el camino de oro veo que todo está plantado en las orillas de alam y de eboka. Se descubre una casa habitada por un matrimonio salvaje, Ngongonamueca, hombre, y Nsigo, mujer. Esta está ocupada en preparar la sangre para que pueda nacer su hijo. Está sentada sobre una pelota de goma de la que con su peso hace brotar la sangre. Más adelante tropecé con Bene, quien me indicó siguiera el camino pequeño hasta llegar a un riachuelo, Echangue, que atravesé sobre una hierba, eko, y seguido por pescado añeña que no puede comer moreno. Alcancé después un río grande, Tambi, y no sabía cómo iba a pasarlo. Apareció entonces un hombre, Nbondo, que tenía el cuerpo vacíe como una barca. Se tendió en el agua y remando con manos y pies me dejó en la otra orilla.
(Según otras versiones, es aquí donde se encuentran los tres caminos, que aparecen ocultos tras una gran corona agujereada en el centro y a la que es preciso rodear si se quiere seguir por el camino de oro. Por el centro sólo pueden atravesar los muertos, y si alguien se equivoca, muere tan pronto la traspasa.)
Ahora me encuentro ante un campo muy blanco cubierto de flores. Hay un gran árbol, edemba, del que cuelgan un hacha, ngongo, la ardilla voladora, nguiña (único animal que comió la eboka), varias pieles de nseng y muchos gorriones, diqueyen. Tiene cuatro ramas muy grandes: Oquemogambo, que señala al Norte; Mondogoedipa-Mogungo, el Oeste; Ninyeyagyuengue-Engubaguchaquenonye, el Sur, y NagochanyamuyengueYanamuyengue, el Este.
Sigo el camino y encuentre el árbol de banana que ofrece comida a los muertos y, mas allá, el poblado de brujos Chengue, en la orilla de un mar muy grande. Hay un barco Ilotechengue. Le hago señas y viene a buscarme. Me lleva a una tierra que es como goma. Es el Nchombo. Veo allí muchas gentes y muchos familiares ya muertos. Se me acercan y me preguntan si he muerto, adónde voy... Pero los dejo atrás, tengo que seguir adelante. Encuentro el palo metombo, que está agujereado por bajo y, sobre él, el pájaro Biyamayanga cuidando las calaveras de Nvié y Mienva. Y otro más pequeño Ngasga sobre el tronco nguña. Encuentro después un hombre pequeño Nchuan y un poco más lejos a gadi, el rayo, y kudin, la tortuga, muy cerca de un pozo donde un niño calvo no deja bañar sino a los muertos. El niño toca una campanilla y hace aparecer dos cuerdas de oro. Por ellas atraveso el pozo y me hallo de pronto ante la casa de Jesús.
Se alza ésta sobre una gran cruz, de cuyo centro nace una columna de oro sobre la que se levanta una casa de dos plantas; la más baja destinada a residencia del Nchambipongo y la otra habitada por Jesús. La casa está continuamente girando sobre la columna que le sirve de eje. En la primera planta, a la que subo como volando, veo una mesa redonda, con agujero (pogo) en el centro, por el que pasa un hilo de oro, tapado con un espejo del mismo metal y a cuyo extremo aparece amarrado un ngosa (loro). El Echambipongo es un anciano de calva grande y pelo blanco alrededor de las orejas. Tiene gran barba que le llega hasta la rodilla. Viste con túnica blanca, adornada de oro en los puños; calza una sandalia de oro y otra de cobre y sobre la cabeza lleva un gorro de cuatro picos todo de oro. Hay que saludarle de rodillas, extendiendo hacia él ambas manos. El ngosa pregunta qué deseo, si es que había muerto. Y después de decirle que había comido eboka y esperaba ver a Jesús, tirando de una cadena de oro hizo sonar una campana. Abrióse la casa de Jesús, dejóse ver éste y pude hablar con él".3
VII. El Balele
Tiene lugar en el Abeng-eboka, choza hecha de material del país y con una sola entrada. En su interior y al fondo se levanta el mangobo, altar, y a ambos lados dos separaciones, kamas, destinadas una a los hombres y a las mujeres la otra. En el centro se coloca una columna, akon, y entre ésta y la entrada se enciende una hoguera, yiek.
Para convocar al balele se desplaza un banchi que va por los poblados mostrando una piel de nseng, enrollada de cabeza a cola, y saludando a los banchis que encuentra pasando la palma de las manos por los antebrazos del otro. Las vuelve hacia el cielo y acaba poniéndolas en el pecho.
No se tolera la celebración de un balele sin haber obtenido previamente autorización del obispo, a quien la pide el ekambo a través del nima.
Precede al balele una explicación sobre Mbueti a cargo del obispo o su representante, terminada la cual, el ekambo, llevando el ngua (especie de custodia) y el okan (cuchillo) en una mano y una antorcha en la otra, da tres vueltas por el Abeng-eboka, acompuñado del bene tocando el ngomá y seguido de los demás banchis. A continuación se inician los cánticos y el baile, que a una señal del ekambo se interrumpe para distribuir la eboka y recoger y transmitir a Maguma las peticiones de los banchis. El balele suele durar hasta que clarea el día, cuando ya nadie es capaz de sostenerse en pie.
VIII. El entierro
Al morir un banchi su cadáver es cuidadosamente bañado. Se le atavía con un clote en forma de truxa y, sobre su pecho, se le coloca una piel de neeng y en la frente el opico, adorno formado por plumas blancas de loro (asekus), dos pembas y un nchingo.
Una vez así ataviado se lleva a la Abeng-eboka, donde queda expuesto al pie del momgobo.
Los familiares suelen colocarse a un lado del cadáver, junto con otros banchis que le velan, bailando durante toda la noche. Para que no quede rígido le mueven continuamente brazos y piernas. Al caer el día se da fin al baile y se le ponen al muerto en las muñecas y tobillos unas monedas sujetas por un pañuelo, envolviéndole en una sábana y cubriéndole la cabeza con un gorro colorado.
Colocado sobre dos palos se inicia la comitiva del entierro, abriendo marcha el ekambo, que en su mano derecha llevará el ngua (tabla de castigos) y el okan y una antorcha en la izquierda; le sigue el bene, tocando el ngoma, y luego el cadáver, llevado por cuatro banchis; detrás el acompañamiento. Todos entonando canciones que recuerden la habilidad o destreza del muerto. Al llegar al terreno en que ha de recibir sepultura, se le deja en el suelo, y el obispo, una vez hecho el silencio, hace una pequeña oración. Entre los cánticos del acompañamiento se hace descender al cadáver. El obispo o ekambo que presida la ceremonia, cogiendo un puñado de tierra, la arrojará sobre e! cadáver; a continuación pasan los banchis, arrojando cada uno un puñado de tierra, y se termina de cubrir la fosa arrastrando la tierra con los pies.
VOCABULARIO ESPECIFICO DEL "MBUETI"
Abeng-eboka................................... Cubierto en el que se celebra el baile.
Akom.......................................... Columna de sacrificio del Abeng-eboka.
Alam.......................................... Planta utilizada por los brujos.
Añeña......................................... Pescado de rio que no come el negro.
Asekus........................................ Pluma blanca de loro.
Ayibembe...................................... Capataz de los ángeles rebeldes.
Ayibido........................................... Capataz de los ángeles rebeldes.
Bakui............................................... Tribu que comió en primer lugar la eboka.
Banchi............................................. Iniciado en el Mbueti.
Bete o Bene..................................... Tocador de guitarra.
Buiyok............................................ Mosca de la miel.
Camas............................................. Apartados o separaciones del cubierto.
Congonobengue............................. Filo del hacha.
Changue......................................... Mundo.
Chaqueñongue............................... Paraíso.
Chengue......................................... Poblado de brujos.
Dikeine.......................................... Gorriones.
Dinyae........................................... Virgen María.
Divongui....................................... Cementerio.
Divenga......................................... El sol.
Ebama............................................ Hierba con que se tapan los ojos u oídos del banchi.
Eboka o iboga................................ Corteza estupefaciente.
Echangue....................................... Rio.
Edimu............................................ Alma.
Echingo.......................................... Adorno blanco.
Ekambo......................................... Autoridad de la secta.
Eko................................................ Hierba que hace el papel de barca.
Ekongo.......................................... Hacha.
Eñepa-ngonde............................... Mujer que babita la luna.
Etoki............................................. Pozo de la luna.
Eyog............................................. Especie de babosa.
Gadi............................................. Rayo.
Galuñamapisangonda.................. Cuerpo del hacha.
Goko........................................... Hombre brujo.
Guianarisanga............................. Estrella que representa a Eva.
Ibobo........................................... Especie de gato.
Ilotechengue................................ Arco Iris que es como barco.
Kudi............................................ Tortuga.
Kumbe........................................ El sol.
Machupia................................... Amante de la mujer Manchuco.
Manchoco Baybay..................... Esposo de Manchuco.
Madambakua............................. Angel malo encargado de los trabajos.
Manchuco.................................. Mujer primera en comer y morir por la eboka.
Maguma..................................... Dios.
Mató.......................................... Orejas.
Massa........................................ Fruto de manteca de bosque.
Mayuba..................................... Royo que representa al infierno.
Metombo.................................. Árbol que guarda las calaveras de Adán y Eva.
Molomba.................................. Moneda como cuproníquel que se pone a un muerto.
Moangadecaso.......................... Diablo o Demonio.
Mombogo................................. Altar.
Mongombi................................ Especie del palo rojo.
Mosingue.................................. San José.
Motunga................................... Mujer sin cuerpo.
Mienva..................................... Eva.
Nboeti....................................... Nombre de la secta.
Nchambipongo......................... Dios de la tierra.
Nchingo o nchongo.................. Adorno rojo del banchi.
Nchombo.................................. Cielo.
Nchualo.................................... Hombre bajo.
Ndemba.................................... Arbol plantado a la muerte de Jesús.
Ndondo.................................... Nombre de tripa hueca, como barca.
Ndondo.................................... Banchi que sacrificó a Manchuco.
Ngosa...................................... Loro.
Ngonde.................................... Luna.
Ngongonamueka..................... Hombre salvaje.
Ngasga o Nikendjo................. Especie de pájaro.
Ngomá......................... ........... Arpa del Mbueti.
Ngonotoro............................... Cuchillo o navaja.
Ngua....................................... Custodia y tabla de castigos.
Ngubayeñeñe.......................... Puerta del cielo.
Nguse..................................... Catecúmeno del Mbueti.
Nguiña................................... Ardilla voladora.
Nsalang.................................. Relámpago.
Nseng o nsing........................ Piel de gato montés.
Nsegoyamebondo.................. Casa habitada por un matrimonio salvaje.
Nsigo..................................... Mujer salvaje.
Ntuli...................................... Antiguo campo de los muertos.
Nvié....................................... Adán.
Ochunga................................ Palo de San José.
Odsanyó................................ Especie de pájaro.
Okam.................................... Cuchillo.
Okos-okoscosa..................... Caña antorcha.
Opiko.................................... Adorno que se le pone en la frente a un muerto.
Oyengueyengue.................... Estrella que recuerda a Manchuco.
Pemba................................. Adorno o pintura blanca.
Pogo................................... Agujero.
Tanibanapuya..................... Poblado de la tribu Bakul.
Ubaka................................. Guitarra formada con el tronco y huesos de persona.
Yamegonda........................ Hijo.
Yanamuyengue.................. Capi de los ángeles fieles.
Yene................................... Espejo.
Yiek.................................... Fuego.
Por ser tomadas de viva voz sólo darán una idea de su pronunciación; de ninguna manera se pretende sea exacta la transcripción.
Notas
1) Una versión esoterica identifica el mundo trabajador con el mundo de los blancos. Estos tienen este color por vivir en el fondo del mar, lo mismo que los negros cuando mueren ahogados, y por esto los barcos surgen del fondo del mar, viéndose primero el humo, después la chimenea y por último el casco.
2) Otra versión sobre el origen de la eboka es la siguiente: cuando murió Jesús, los blancos, adelantándose a los morenos, recogieron libro, lápiz, botella de vino y comunión. Cuando llegó un apóstol moreno sólo encontró la eboka. Con ésta todo moreno puede conocer la verdad y ver las cosas del otro Changue. Al ser chupada o comida se ve a Jesús en el Nchombo sentado junto a Maguma. Una tercera versión sostiene que hallándose Jesús en la Cruz fué rodeado por gentes incrédulas e impias que, con mofas e insultos, le decian que él no era hijo de Maguma. Sacándose entonces un trozo de costilla de su costado, nvé, la tiró y quedó plantada en tierra; así surgió la eboka.
3) Dada la variedad de las narraciones se ha procurado dar como tipo una de las reveladas con más frecuencia. Hay una versión también muy frecuente según la que en la primera habitación, la del Echambipombo, se encuentran un loro, una paloma, un vasito conteniendo sangre y un camaleón. El Echambipombo permanece mudo y el loro sirve de intérprete; la paloma hace el papel de ordenanza y el camaleón simboliza el trabajo y la memoria.